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Escalera
Tal vez no sea más que un nexo
de unción.
Un
desafío de uno hacía el
fondo del otro.
Una emoción que explora más
allá de las nubes
desde la azafranada tierra
incendiada.
¿Será aquí donde logra el
tiempo su cualidad de eterno?
¿Será éste el comienzo o el
final del camino?
A ras del suelo, con los
sueños atados,
todos somos los mismos.
Y apostamos inciertos, al
intento supremo de querer ser,
por un instante al menos,
residencia de luz,
donde juegan las artes,
desafiando el espíritu,
la razón que no alcanza...
Todavía no puedo integrarme al
misterio.
Aquí me quedo, al pie y al
abismo del estribo enigmático
masticando colores con los
dientes del alma.

No se puede
llegar hasta las sienes,
escisión
transparente del relámpago,
el aire que
asciende del vacío,
trae un quejido de
piedra imperturbable.

(Cuando la eternidad salpica omniscientes brazos,
entramos en la ola)
A Salvador Dalí
Visón,
sueño o somnolencia,
tornado
azul que arroja esquirlas en la arena;
roncos
clarines que anuncian la puerta del relámpago,
mar que
se erige vacío en una vacía noche,
trémulo
vientre, ojos vidriosos del desierto
palabra dilatada,
estiletes que juegan a no hallarse
sobre un
ojo universo.
Brillo desparramado que vaga tras el hombre
y
arrastra con su paso dimensiones ocultas.
Todos nos preguntamos de quién somos el sueño,
cuál
es el lobo azul que aúlla en el centro del alma.
Y los lazos pulsando como
tigres agujas,
dos astros, o dos fríos
juntos en mitad de dos labios;
por allí se comienza,
desde el cielo hasta el óvulo,
desde el óvulo al grito,
desde el grito hacia el polvo...

Blancos y negros
como fotos
se suceden.
Se levantan las cortinas de sus ojos,
sus ojos,
que son leños que se apagan
como estrellas
y cobijan.
En cascadas
brota el aire,
desde el fondo de los siglos,
los fantasmas.
Un torreón
donde amanecen
los cimientos de las lilas.
a Patricia Catalá
POEMAS INÉDITOS

Eclipse
de la sombra
(A mi p ís, Repúblic Argentina)
Conozco tus partes intimas
oleaginosas,
-trabamos
viva
relación-
detrás de cada una
encuentro cicatrices,
rocosas rosas,
rastros que duelen,
suturando
me pierdo en
tu
coraje.

Ilusión
Cuando
llegas, todo lo imposible se realiza de
golpe
pero me
temo, mi bien, que detrás de ti
silban
sepultureros.

Me levanto amor esta
mañana,
este suspiro, este
jardín,
esta novela.
Tras los cirros
otoñales
cacofónicos,
en las parvas de
kilómetros,
te
extraño;
urgente
me incorporo
y combato virulencias
con reflejos,
lunares planetarios
refregados;
mientras llama
y arde la elocuencia,
seco el mundo,
privado
íntimo
y lo escurro.

El colibri
El
haz
de
tu
falk
breva
breve
pestañea
tiros
filos
de
fulgor
hondo
ojo
pez
punzón
en
el
pozo
bruno
de
mi
sombra.

Una palabra
enlaza
otra y otra y otra,
un
pie de máquina que cose
puntada
tras puntada, el mobiliario.
Sólo
de vez en cuando asciende
el
soplo
y
hace del lenguaje
como
el aire hace un pájaro.

Días de no presenciarla
Sólo escucharla agonizar
rebozante de nada,
sonámbula.
Tiene indicios:
huellas de dientes,
huecos de plomo
pegados a su cuerpo;
donde podría ahogarse
de noche
de espanto.
EVA RUIZ
BARRIOS
Esta autora es miembro de:
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SADE (filial oeste Argentina)
Socia activa de S.E.A

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Gracias por su visita
Eva Isabel Ruiz Barrios.
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derechos a los autores.
Revisado: 29 de agosto
2010
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