El invierno entona un lúgubre silbido

No brotaran los geranios. No te llegará la primavera. El invierno entona un lúgubre silbido entre las hojas congeladas de la mañana. Las cosas por sabidas no merman su desierto. […]

No brotaran los geranios.

No te llegará la primavera.

El invierno entona un lúgubre silbido

entre las hojas congeladas de la mañana.

Las cosas por sabidas no merman su desierto.

Nada puede borrar la estación de regreso

a aquellos ojos tuyos que con solo mirarme apagaban la niebla.

La luz de la pared se cristaliza en la red de una araña.

En el frío que reflejan los mármoles

han quedado atrapadas las sombras del invierno

y estos hombres insisten en que deje, aquí,  tu cuerpo.

Como les hago entender, madre,

que al cemento le falta la dignidad de la tierra.

Les géraniums ne pousseront pas.

Le printemps n’arrivera plus pour toi.

L’hiver entonne un sifflement lugubre

parmi les feuilles gelées du matin.

Tout connues qu’elles sont les choses ne rétrécissent
/pas leur désert.

Rien ne peut effacer la saison du retour

à tes yeux dont un regard suffisait pour étouffer le brouillard.

La lumière du mur cristallise dans une toile d’araignée.

Dans la froideur que les marbres reflètent

les ombres de l’hiver ont été attrapées

et ces hommes insistent pour que je laisse, ici,  ton corps.

Mère, comment leur faire comprendre

que jamais le ciment n’aura la dignité de la terre.


Tierra sin alambrar /Terre sans Grillages
Eva Isabel Ruiz Barrios
Edición bilingüe : español / francés
Traducción: Susana Murguía
Ediciones En Danza