Como en la infancia

Solo podemos dar la mitad

y en la mitad hay un todo

cuando llega a la mitad del otro

y tal vez cuando no llega.

Porque en realidad, algo nuestro

no nos está habitando

está habitando en alguien

que viaja por los cuerpos

                                              y nos visita en los espejos.

Del libro: «Ese lugar, la vida» (2011)